jueves, 29 de septiembre de 2011

“Ni un paso atrás. Ni tan siquiera para coger impulso. “

“Ni un paso atrás. Ni tan siquiera para coger impulso. “ Es ahí donde estoy, avanzo con determinación, hablar de tener valor para algo es una utopia, es mas bien la determinación que me impulsa a seguir hacia adelante con todas mis fuerzas . “No hay nada peor en la vida que perderla por miedo a vivirla.” No entiendo porque tiene un hombre que estar demostrando a cada momento, su valor y la superación del miedo, solo queda el impulso y las ganas de vencer, comparto con todos los que me acompañan esas ganas, únete a mi , vamos vencer!!!!!

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Jornada de calidad en el Sector Sociosanitario

Matriculas de las jornadas:

mansocialpro@gmail.com

FAX 944155370

Organización:

Management Social Pro Société Anonyme
Geneva Switzerland 
mansocialpro@gmail.com

Medtech
Calle cardenal Gardoqui 2 6A
BILBAO
FAX 944155370

Psicoysocial Emergencias
MADRID
+34 676447922
+34 615076219

Patrocinadores:

Centro los robles
Centro los delfines

Destinatarios: Trabajadoras/es Sociales y sanitarias/os. Gestores y profesionales interesadas/os en participar en esta Jornada de calidad en el Sector Sociosanitario. 

Finalidad: Crear un espacio para el análisis, reflexión e investigación técnica, centrados en la calidad de los servicios dirigido de forma especial a Trabajadoras/es Sociales de los ámbitos sanitario y sociosanitario .

Objetivo: Analizar y debatir sobre buenas prácticas, acciones innovadoras, gestión de calidad y otros asuntos relacionados con el Trabajo Social y la Intervención Social en Atención Primaria y Especializada de Salud, Atención Sociosanitaria, Salud Mental, Cuidados Paliativos, Conductas Adictivas y Drogodependencias. 

Metodología: Luego de algunas muy breves ponencias, el desarrollo de la Jornada se basa en una actitud participativa, debate y analice de la situación actual del sector.

DISTRIBUCIÓN DE CONTENIDOS. 
( en construcion, pueden ser alterados, esperando confirmacion de algunas entidades )
Miercoles, 14 de DiciembreS
09:00.- Recepción de participantes y entrega de materiales y documentación de las Jornadas.
10:00.- Inauguración Oficial de las Jornadas. 
Representantes de DFB, Residencias, Farmacéutica, Consejo General de Trabajo Social 
11:00.- Desayuno.
11:30.- Ponencia 1. La gestión de calidad en la atención sociosanitaria. Ana Isabel Lima - Presidenta del Consejo General de Trabajo Social.
12:30.- Ponencia 2. Sistemas de Gestión de la Calidad. La experiencia en proyectos de SAD. 
13:30.- Ponencia 3. LA IMPORTANCIA DE LA CALIDAD EN LA ATENCIÓN PSICOSOCIAL Y SOCIOSANITARIA 
14:30.- Comida.
16:00.- Ponencia 4. Sociedad Española de Geriatria y Gerontología – Mª 
Ángeles García Antón. Trabajadora Social y Psicóloga. Coordinadora de Trabajo Social del Servicio de Geriatría del Hospital Central de Cruz Roja en Madrid.
17:00 Ponencia 5. LA TERAPIA OCUPACIONAL EXISTE
Ponentes: MARTA MAZA MÉNDEZ. Terapeuta Ocupacional en Residencia de la Tercera Edad.
OSCAR ESPINOSA MARTÍNEZ. Terapeuta Ocupacional en Hospital de Día de Salud Mental de Bizkaia
18:00.- Mesa Redonda 1. 

19:00.- Comunicaciones Libres de las Jornadas.
20:30.- Fin de la sesión.



Jueves, 15 de Diciembre

08:30.- Ponencia 5. Modelos de Gestión de la Calidad. Normas ISO, EFQM ( EUSKALIT)
09:30.- Ponencia 6. La gestión de calidad desde la gestión de los Colegios Oficiales. Representantes del Colegio de Trabajo Social de 
Castilla La Mancha.
11:00.- Desayuno.
11:30.- Mesa Redonda 2. Experiencias novedosas y buenas prácticas sobre Calidad en el ámbito SocioSanitario.
13:30.- Ponencia 7. La calidad en la atención a las personas en situación de Dependencia desde el marco institucional. MºLourdes Zurbanobeaskoetxea Laraudogoitia – Diputación Foral de Bizkaia.
14:30.- Conclusiones generales y clausura de las Jornadas.
15:00.- Fin de la sesión y de las Jornadas.

Facebook event
http://www.facebook.com/event.php?eid=244046608974616

martes, 27 de septiembre de 2011

Michel Foucault - conferencia

 Por Michel Foucault *
Apenas abro los ojos, ya no puedo escapar a ese lugar que Proust, dulcemente, ansiosamente, viene a ocupar una vez más en cada despertar1. No es que me clave en el lugar –porque después de todo puedo no sólo moverme y removerme, sino que puedo moverlo a él, removerlo, cambiarlo de lugar–, sino que hay un problema: no puedo desplazarme sin él; no puedo dejarlo allí donde está para irme yo a otra parte. Puedo ir hasta el fin del mundo, puedo esconderme, de mañana, bajo mis mantas, hacerme tan pequeño como pueda, puedo dejarme fundir al sol sobre la playa, pero siempre estará allí donde yo estoy. El está aquí, irreparablemente, nunca en otra parte. Mi cuerpo es lo contrario de una utopía, es lo que nunca está bajo otro cielo, es el lugar absoluto, el pequeño fragmento de espacio con el cual, en sentido estricto, yo me corporizo.
Mi cuerpo, topía despiadada. ¿Y si, por fortuna, yo viviera con él en una suerte de familiaridad gastada, como con una sombra, como con esas cosas de todos los días que finalmente he dejado de ver y que la vida pasó a segundo plano, como esas chimeneas, esos techos que se amontonan cada tarde ante mi ventana? Pero todas las mañanas, la misma herida; bajo mis ojos se dibuja la inevitable imagen que impone el espejo: cara delgada, hombros arqueados, mirada miope, ausencia de pelo, nada lindo, en verdad. Y es en esta fea cáscara de mi cabeza, en esta jaula que no me gusta, en la que tendré que mostrarme y pasearme; a través de esta celosía tendré que hablar, mirar, ser mirado; bajo esta piel tendré que reventar. Mi cuerpo es el lugar irremediable al que estoy condenado. Después de todo, creo que es contra él y como para borrarlo por lo que se hicieron nacer todas esas utopías. El prestigio de la utopía, la belleza, la maravilla de la utopía, ¿a qué se deben? La utopía es un lugar fuera de todos los lugares, pero es un lugar donde tendré un cuerpo sin cuerpo, un cuerpo que será bello, límpido, transparente, luminoso, veloz, colosal en su potencia, infinito en su duración, desligado, invisible, protegido, siempre transfigurado; y es bien posible que la utopía primera, aquella que es la más inextirpable en el corazón de los hombres, sea precisamente la utopía de un cuerpo incorpóreo. El país de las hadas, el país de los duendes, de los genios, de los magos, y bien, es el país donde los cuerpos se transportan tan rápido como la luz, es el país donde las heridas se curan con un bálsamo maravilloso en el tiempo de un rayo, es el país donde uno puede caer de una montaña y levantarse vivo, es el país donde se es visible cuando se quiere, invisible cuando se lo desea. Si hay un país mágico es realmente para que en él yo sea un príncipe encantado y todos los lindos lechuguinos se vuelvan peludos y feos como osos.
Pero hay también una utopía que está hecha para borrar los cuerpos. Esa utopía es el país de los muertos, son las grandes ciudades utópicas que nos dejó la civilización egipcia. Después de todo, las momias, ¿qué son? Es la utopía del cuerpo negado y transfigurado. La momia es el gran cuerpo utópico que persiste a través del tiempo. También existieron las máscaras de oro que la civilización micénica ponía sobre las caras de los reyes difuntos: utopía de sus cuerpos gloriosos, poderosos, solares, terror de los ejércitos. Existieron las pinturas y las esculturas de las tumbas; los yacientes, que desde la Edad Media prolongan en la inmovilidad una juventud que ya no tendrá fin. Existen ahora, en nuestros días, esos simples cubos de mármol, cuerpos geometrizados por la piedra, figuras regulares y blancas sobre el gran cuadro negro de los cementerios. Y en esa ciudad de utopía de los muertos, hete aquí que mi cuerpo se vuelve sólido como una cosa, eterno como un dios.
Pero tal vez la más obstinada, la más poderosa de esas utopías por las cuales borramos la triste topología del cuerpo nos la suministra el gran mito del alma, desde el fondo de la historia occidental. El alma funciona en mi cuerpo de una manera muy maravillosa. En él se aloja, por supuesto, pero bien que sabe escaparse de él: se escapa para ver las cosas, a través de las ventanas de mis ojos, se escapa para soñar cuando duermo, para sobrevivir cuando muero. Mi alma es bella, es pura, es blanca; y si mi cuerpo barroso –en todo caso no muy limpio– viene a ensuciarla, seguro que habrá una virtud, seguro que habrá un poder, seguro que habrá mil gestos sagrados que la restablecerán en su pureza primigenia. Mi alma durará largo tiempo, y más que largo tiempo, cuando mi viejo cuerpo vaya a pudrirse. ¡Viva mi alma! Es mi cuerpo luminoso, purificado, virtuoso, ágil, móvil, tibio, fresco; es mi cuerpo liso, castrado, redondeado como una burbuja de jabón.
Y hete aquí que mi cuerpo, por la virtud de todas esas utopías, ha desaparecido. Ha desaparecido como la llama de una vela que alguien sopla. El alma, las tumbas, los genios y las hadas se apropiaron por la fuerza de él, lo hicieron desaparecer en un abrir y cerrar de ojos, soplaron sobre su pesadez, sobre su fealdad, y me lo restituyeron resplandeciente y perpetuo.
Pero mi cuerpo, a decir verdad, no se deja someter con tanta facilidad. Después de todo, él mismo tiene sus recursos propios de lo fantástico; también él posee lugares sin lugar y lugares más profundos, más obstinados todavía que el alma, que la tumba, que el encanto de los magos. Tiene sus bodegas y sus desvanes, tiene sus estadías oscuras, sus playas luminosas. Mi cabeza, por ejemplo, mi cabeza: qué extraña caverna abierta sobre el mundo exterior por dos ventanas, dos aberturas, bien seguro estoy de eso, puesto que las veo en el espejo; y además, puedo cerrar una u otra por separado. Y sin embargo no hay más que una sola de esas aberturas, porque delante de mí no veo más que un solo paisaje, continuo, sin tabiques ni cortes. Y en esa cabeza, ¿cómo ocurren las cosas? Y bien, las cosas vienen a alojarse en ella. Entran allí –y de eso estoy muy seguro, de que las cosas entran en mi cabeza cuando miro, porque el sol, cuando es demasiado fuerte y me deslumbra, va a desgarrar hasta el fondo de mi cerebro–, y sin embargo esas cosas que entran en mi cabeza siguen estando realmente en el exterior, puesto que las veo delante de mí y, para alcanzarlas, a mi vez debo avanzar.
Cuerpo incomprensible, cuerpo penetrable y opaco, cuerpo abierto y cerrado: cuerpo utópico. Cuerpo absolutamente visible, en un sentido: muy bien sé lo que es ser mirado por algún otro de la cabeza a los pies, sé lo que es ser espiado por detrás, vigilado por encima del hombro, sorprendido cuando menos me lo espero, sé lo que es estar desnudo; sin embargo, ese mismo cuerpo que es tan visible, es retirado, es captado por una suerte de invisibilidad de la que jamás puedo separarlo. Ese cráneo, ese detrás de mi cráneo que puedo tantear, allí, con mis dedos, pero jamás ver; esa espalda, que siento apoyada contra el empuje del colchón sobre el diván, cuando estoy acostado, pero que sólo sorprenderé mediante la astucia de un espejo; y qué es ese hombro, cuyos movimientos y posiciones conozco con precisión pero que jamás podré ver sin retorcerme espantosamente. El cuerpo, fantasma que no aparece sino en el espejismo de los espejos y, todavía, de una manera fragmentaria. ¿Acaso realmente necesito a los genios y a las hadas, y a la muerte y al alma, para ser a la vez indisociablemente visible e invisible? Y además ese cuerpo es ligero, es transparente, es imponderable; nada es menos cosa que él: corre, actúa, vive, desea, se deja atravesar sin resistencia por todas mis intenciones. Sí. Pero hasta el día en que siento dolor, en que se profundiza la caverna de mi vientre, en que se bloquean, en que se atascan, en que se llenan de estopa mi pecho y mi garganta. Hasta el día en que se estrella en el fondo de mi boca el dolor de muelas. Entonces, entonces ahí dejo de ser ligero, imponderable, etc.; me vuelvo cosa, arquitectura fantástica y arruinada.
No, realmente, no se necesita sortilegio ni magia, no se necesita un alma ni una muerte para que sea a la vez opaco y transparente, visible e invisible, vida y cosa; para que sea utopía basta que sea un cuerpo. Todas esas utopías por las cuales esquivaba mi cuerpo, simplemente tenían su modelo y su punto primero de aplicación, tenían su lugar de origen en mi propio cuerpo. Estaba muy equivocado hace un rato al decir que las utopías estaban vueltas contra el cuerpo y destinadas a borrarlo: ellas nacieron del propio cuerpo y tal vez luego se volvieron contra él.
En todo caso, una cosa es segura, y es que el cuerpo humano es el actor principal de todas las utopías. Después de todo, una de las más viejas utopías que los hombres se contaron a ellos mismos, ¿no es el sueño de cuerpos inmensos, desmesurados, que devorarían el espacio y dominarían el mundo? Es la vieja utopía de los gigantes, que se encuentra en el corazón de tantas leyendas, en Europa, en Africa, en Oceanía, en Asia; esa vieja leyenda que durante tanto tiempo alimentó la imaginación occidental, de Prometeo a Gulliver.
También el cuerpo es un gran actor utópico, cuando se trata de las máscaras, del maquillaje y del tatuaje. Enmascararse, maquillarse, tatuarse, no es exactamente, como uno podría imaginárselo, adquirir otro cuerpo, simplemente un poco más bello, mejor decorado, más fácilmente reconocible; tatuarse, maquillarse, enmascararse, es sin duda algo muy distinto, es hacer entrar al cuerpo en comunicación con poderes secretos y fuerzas invisibles. La máscara, el signo tatuado, el afeite depositan sobre el cuerpo todo un lenguaje: todo un lenguaje enigmático, todo un lenguaje cifrado, secreto, sagrado, que llama sobre ese mismo cuerpo la violencia del dios, el poder sordo de lo sagrado o la vivacidad del deseo. La máscara, el tatuaje, el afeite colocan al cuerpo en otro espacio, lo hacen entrar en un lugar que no tiene lugar directamente en el mundo, hacen de ese cuerpo un fragmento de espacio imaginario que va a comunicar con el universo de las divinidades o con el universo del otro. Uno será poseído por los dioses o por la persona que uno acaba de seducir. En todo caso la máscara, el tatuaje, el afeite son operaciones por las cuales el cuerpo es arrancado a su espacio propio y proyectado a otro espacio.
Escuchen, por ejemplo, este cuento japonés y la manera en que un tatuador hace pasar a un universo que no es el nuestro el cuerpo de la joven que él desea:
“El sol disparaba sus rayos sobre el río e incendiaba el cuarto de las siete esteras. Sus rayos reflejados sobre la superficie del agua formaban un dibujo de olas doradas sobre el papel de los biombos y sobre la cara de la joven profundamente dormida. Seikichi, tras haber corrido los tabiques, tomó entre sus manos sus herramientas de tatuaje. Durante algunos instantes permaneció sumido en una suerte de éxtasis. Precisamente ahora saboreaba plenamente la extraña belleza de la joven. Le parecía que podía permanecer sentado ante ese rostro inmóvil durante decenas y centenas de años sin jamás experimentar ni fatiga ni aburrimiento. Así como el pueblo de Menfis embellecía antaño la tierra magnífica de Egipto de pirámides y de esfinges, así Seikichi con todo su amor quiso embellecer con su dibujo la piel fresca de la joven. Le aplicó de inmediato la punta de sus pinceles de color sostenidos entre el pulgar, el anular y el dedo pequeño de la mano izquierda, y a medida que las líneas eran dibujadas, las pinchaba con su aguja sostenida en la mano derecha”.
Y si se piensa que la vestimenta sagrada, o profana, religiosa o civil hace entrar al individuo en el espacio cerrado de lo religioso o en la red invisible de la sociedad, entonces se ve que todo cuanto toca al cuerpo –-dibujo, color, diadema, tiara, vestimenta, uniforme–, todo eso hace alcanzar su pleno desarrollo, bajo una forma sensible y abigarrada, las utopías selladas en el cuerpo.
Pero acaso habría que descender una vez más por debajo de la vestimenta, acaso habría que alcanzar la misma carne, y entonces se vería que en algunos casos, en su punto límite, es el propio cuerpo el que vuelve contra sí su poder utópico y hace entrar todo el espacio de lo religioso y lo sagrado, todo el espacio del otro mundo, todo el espacio del contramundo, en el interior mismo del espacio que le está reservado. Entonces, el cuerpo, en su materialidad, en su carne, sería como el producto de sus propias fantasías. Después de todo, ¿acaso el cuerpo del bailarín no es justamente un cuerpo dilatado según todo un espacio que le es interior y exterior a la vez? Y también los drogados, y los poseídos; los poseídos, cuyo cuerpo se vuelve infierno; los estigmatizados, cuyo cuerpo se vuelve sufrimiento, redención y salvación, sangrante paraíso.
Realmente era necio, hace un rato, de creer que el cuerpo nunca estaba en otra parte, que era un aquí irremediable y que se oponía a toda utopía.
Mi cuerpo, de hecho, está siempre en otra parte, está ligado a todas las otras partes del mundo, y a decir verdad está en otra parte que en el mundo. Porque es a su alrededor donde están dispuestas las cosas, es con respecto a él –y con respecto a él como con respecto a un soberano– como hay un encima, un debajo, una derecha, una izquierda, un adelante, un atrás, un cercano, un lejano. El cuerpo es el punto cero del mundo, allí donde los caminos y los espacios vienen a cruzarse, el cuerpo no está en ninguna parte: en el corazón del mundo es ese pequeño núcleo utópico a partir del cual sueño, hablo, expreso, imagino, percibo las cosas en su lugar y también las niego por el poder indefinido de las utopías que imagino. Mi cuerpo es como la Ciudad del Sol, no tiene un lugar pero de él salen e irradian todos los lugares posibles, reales o utópicos.
Después de todo, los niños tardan mucho tiempo en saber que tienen un cuerpo. Durante meses, durante más de un año, no tienen más que un cuerpo disperso, miembros, cavidades, orificios, y todo esto no se organiza, todo esto no se corporiza literalmente sino en la imagen del espejo. De una manera más extraña todavía, los griegos de Homero no tenían una palabra para designar la unidad del cuerpo. Por paradójico que sea, delante de Troya, bajo los muros defendidos por Héctor y sus compañeros, no había cuerpo, había brazos alzados, había pechos valerosos, había piernas ágiles, había cascos brillantes por encima de las cabezas: no había un cuerpo. La palabra griega que significa cuerpo no aparece en Homero sino para designar el cadáver. Es ese cadáver, por consiguiente, es el cadáver y es el espejo quienes nos enseñan (en fin, quienes enseñaron a los griegos y quienes enseñan ahora a los niños) que tenemos un cuerpo, que ese cuerpo tiene una forma, que esa forma tiene un contorno, que en ese contorno hay un espesor, un peso, en una palabra, que el cuerpo ocupa un lugar. Es el espejo y es el cadáver los que asignan un espacio a la experiencia profunda y originariamente utópica del cuerpo; es el espejo y es el cadáver los que hacen callar y apaciguan y cierran sobre un cierre –-que ahora está para nosotros sellado– esa gran rabia utópica que hace trizas y volatiliza a cada instante nuestro cuerpo. Es gracias a ellos, es gracias al espejo y al cadáver por lo que nuestro cuerpo no es lisa y llana utopía. Si se piensa, empero, que la imagen del espejo está alojada para nosotros en un espacio inaccesible, y que jamás podremos estar allí donde estará nuestro cadáver, si se piensa que el espejo y el cadáver están ellos mismos en un invencible otra parte, entonces se descubre que sólo unas utopías pueden encerrarse sobre ellas mismas y ocultar un instante la utopía profunda y soberana de nuestro cuerpo.
Tal vez habría que decir también que hacer el amor es sentir su cuerpo que se cierra sobre sí, es finalmente existir fuera de toda utopía, con toda su densidad, entre las manos del otro. Bajo los dedos del otro que te recorren, todas las partes invisibles de tu cuerpo se ponen a existir, contra los labios del otro los tuyos se vuelven sensibles, delante de sus ojos semicerrados tu cara adquiere una certidumbre, hay una mirada finalmente para ver tus párpados cerrados. También el amor, como el espejo y como la muerte, apacigua la utopía de tu cuerpo, la hace callar, la calma, y la encierra como en una caja, la clausura y la sella. Por eso es un pariente tan próximo de la ilusión del espejo y de la amenaza de la muerte; y si a pesar de esas dos figuras peligrosas que lo rodean a uno le gusta tanto hacer el amor es porque, en el amor, el cuerpo está aquí.
1 La recuperación del cuerpo en el proceso del despertar es un tema recurrente en la obra de Marcel Proust. (N. de la R.)
* La conferencia “El cuerpo utópico”, de 1966, integra el libro El cuerpo utópico. Las heterotopías, de reciente aparición (ed. Nueva Visión).

Una sonrisa que despierta el sol

Pase lo que pase, mañana volveré a renacer y tendre una sonrisa que despierta el sol. Soy lo que quiero ser, y me alegro de ser así, tengo amor para dar y muchas ilusiones para compartir, todos los dias aprendo a ser mejor persona.

domingo, 25 de septiembre de 2011

La tecnología nos mata.


La tecnología nos mata.
¿La pregunta es, porque solo  hoy lo sabemos?
Los laboratorios que están disponibles al público y a las instituciones de control de calidad y salud pública, son normalmente, arcaicos, y los técnicos que ahí trabajan no tienen acceso a tecnologías que permitan demonstrar la mala calidad de vida del hombre común.
Vamos hablar de forma seria y sin preconceptos, de la interacción de los campos eléctricos y magnéticos con los seres vivos.
Nueva tecnología de analice disponible:
Con la electrónica moderna ha sido posible por la capacidad para preparar semiconductores con un enorme grado de perfección e introducir en ellos impurezas a voluntad, y por la capacidad del silicio para formar un óxido estable. Por otro lado, la optolectrónica debe su desarrollo a una característica esencial más - la posibilidad de dos semiconductores diferentes de formar uniones con propiedades nuevas - que se está haciendo también indispensable en la electrónica actual y que permite explorar regiones de la física solamente imaginadas hace unos años. Puedo  dar algunos ejemplos que ilustran la importancia de las hetero-uniones de semiconductores en investigación básica y aplicada, haciendo hincapié en temas de estudio actual en Stony Brook.
1) hetero-estructuras con las se puede crear un gap fotónico en una dimensión y simular la interacción electrodinámica de un átomo con la cavidad que lo contiene;
2) hetero-estructuras para formar “superredes,”que se usan en una clase nueva de láseres y con las que a la vez se puede elucidar el fenómeno de “shot noise;
3)heterostructuras pensadas para estudiar las interacciones entre planos de electrones y huecos próximos entre sí, con el objetivo último de explorar la posibilidad de condensación de Bose-Einstein en semiconductores.
Con esta tecnología, construimos equipos que pueden mejorar su calidad de vida, matarle más rápidamente o mismo salvarle. Parece un sin sentido pero es así, la tecnología, le dará por un lado más esperanza de vida y al mismo tiempo se la quitara. Nada es perfecto.
Que es el Bioelectromagnetismo.
Esta disciplina trata tanto de la interacción de los campos eléctricos, magnéticos y electromagnéticos con los seres vivos como de la producción de dichos campos por los seres vivos. Así incluye la "visión" eléctrica, la orientación magnética, la electricidad como "arma", etc. Puesto que la preocupación predominante hoy en día en este campo es el efecto de los campos eléctricos y magnéticos sobre la salud y en particular la posibilidad de los efectos cancerígenos he creído conveniente incluir el tema en este blog.
No se preocupe, usted va morir, pase lo que pase, eso será inevitable, solo le diré en este blog una de las razones porque.
Para defenderse de las radiaciones tendría que vivir en un ambiente hecho íntegramente con productos naturales y lejos d la civilización, se ha demostrado científicamente que vivir así tiene efectos beneficiosos sobre el propio sueño y sobre los mecanismos fisiológicos y reguladores celulares al proteger de ciertos campos electromagnéticos y aumentar además la capacidad antioxidante del organismo.
Sepa que el estrés oxidativo, el sistema inmune, las hormonas del estrés y las sexuales así como la actividad eléctrica cerebral se ven alteradas por las radiaciones electromagnéticas.
El sueño por ejemplo, se considera un período de reparación celular que no se dará, si en su entorno existe un elevado nivel de radicales libres ya que ello impide los procesos de reparación. Por tanto, la disminución de radicales libres con un descanso adecuado mejora la capacidad intrínseca del organismo para recuperarse.
La respuesta está en reducir los niveles de radicales libres y mejorar las defensas antioxidantes.
Defiéndase del peligro inherente de esos campos electromagnéticos. Dado que el estrés oxidativo, el sistema inmune, las hormonas de estrés y sexuales, y la actividad eléctrica cerebral se modifican significativamente con los campos electromagnéticos dando lugar a estados patológicos más o menos graves.
Los campos electromagnéticos que nos rodean por débiles que sean inciden progresivamente en la disminución de nuestras defensas antioxidantes, en el aumento de los radicales libres y, por extensión, en las patologías por ellos provocadas.
Soluciones, si es que existen soluciones:
Si es que tenemos soluciones.
Materiales de origen natural, con capacidad para absorber las radiaciones, investigue las que fueran utilizadas tras el accidente de Chernobil para capturar el estroncio radiactivo.
No sé cómo explicarlo de forma sencilla, para que todos lo entiendan, pero  hablamos de moléculas con un electrón desparejado que para estabilizarse necesitan capturar un electrón de otra molécula que no sólo puede a su vez convertirse en un nuevo radical libre sino provocar graves daños en el ADN celular y ello llevar a la manifestación de diversas patologías.
¿Y qué hay que analizar? Pues parámetros de estrés oxidativo en plasma como los niveles de peroxidación lipídica (LPO) -que indican el daño oxidativo a lípidos- y de carbonilos -que indica el daño a las proteínas- así como parámetros de estrés nitrosativo (reacción inflamatoria) como los niveles de nitritos + nitratos (NOx). Analizar el grado de estrés oxidativo intracelular con la determinación del glutation reducido (GSH) y del disulfuro (GSSG) en hematíes así como el estado de los sistemas enzimáticos de defensa antioxidante mediante los niveles de glutation peroxidasa (GPx) y reductasa (GRd) en los hematíes.
Usted no tiene acceso a nada de esto, ya lo sé, pues no pasa nada, no se preocupe, morirá de igual forma,  a lo mejor le atropella un coche, no se cree problemas existenciales, pero que quede claro que no deje de avisarle, me voy a dormir, ya hice lo mío por la humanidad (comentario patético), estoy cansado.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Recuerdos y otras memorias


La mujer se sentó, calentó sus manos ala chimenea y dijo:
-Es difícil imaginar en el tiempo e en el  espacio como podías viajar por tantos países que conoces.
Aquí sentad, es como si nunca hubieras salido de aquí, una permanencia, una presencia que es mas que eso, es un sentimiento de que haces parte de esta montaña.
Le conteste , que todo lo que se, no son mas que memorias, recuerdos. Viven en un espacio mental, en un silencio que solo se rompe con el estallar de los palos secos en el fuego de la chimenea.
Es un vivir Hegeliano, mas bien nietzschiano , que se despierta con el crepúsculo de los dioses.
Ahí a la chimenea, el anochecer, es una nueva mañana.
He sido jugador de ajedrez, pero no quiso nunca aprender las reglas, lo temía, sabia que en el día en que yo supiera las reglas de ese juego, seria dueño de un imperio, y eso de verdad me asustaba, no quería ser dueño de nada.
Cuando cuento mis viajes, es pretérito, uno viaja para encontrar, un viaje para conocerse a si mismo. Yo ya no viajo, no quiero encontrar nada, y se posible , espero que nunca me encuentren.
Lo de conocerme a mi mismo ,  ya lo deje, es agotador, cuando acabo de escribirme, siempre me olvido de que el otro lado de la hoja de papel quedo en blanco.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Con alegria , siempre me espera para cenar.

Aquí y ahora


Mi interés  por  la ciencia acaba en las hipótesis, la ciencia es un alivio para la consciencia. El saber y el ser , solo existen entre ellos porque no se pueden pensar  sin ser, entre ellos no se son ajenos, sabemos porque existimos.
Esta ruptura epistemológica del conocimiento fuera de uno mismo, es la negación de la ciencia en si misma , que solo es para mi como SER.
El yo , mi cuerpo y el mundo, todo conceptos distintos que viven en mi. Los sentidos , no tienen la capacidad y la sutileza de apreciar la verdad, el universo , es un conjunto de “verdades” , concretas que viven en mi , y lo que conozco son representaciones del mismo universo.
Cuanto mas lejanos , as extraños me parecen por su lejanía.
El universo solo existe en el papel, no hay forma ni idea que lo represente, fuera del papel. Lo demas es todo YO.
Un YO frío despasionado , sin emociones, y la consciencia pura del ser en mi mismo, se constituí en el conocimiento puro. Pero siempre en multi y paralelos universos del conocimiento.
El yo puro , no tiene ni nombre ni necesidad de ser persona, es tan solo un mito. Aun que es en esa ausencia, que el conocimiento gana precisión, fuera de una persona, de una estado social o histórico.
El pensamiento es resultado de la relación en el tiempo, entre la palabra y el mismo. Yo pienso con palabras, que son los ropajes de los pensamientos.
El pasado y el futuro es siempre presente para mi, la referencia es siempre el yo , aquí y ahora.
Observar y expresar esa observación es comunicar, palabras que reflecten lo observado pero fuera de tiempo en el mismo presente. 

lunes, 19 de septiembre de 2011

La muerte, una alegria

Me acerque a los ríos
Donde agarrados al delantal de su madre
Con miedo en sus ojos tempranos
su boca se amordazaba.
Silencios
en el paño húmedo, que cuelga
del delantal que su madre llevaba.
A la deriva el hambre
Que desbordaba del río a raudales
por las calles
Los gritos
que la muerte anunciaba
En ese pueblo
los pájaros no volaban.
Ciegos de tanta miseria
esos,
tanteaban el horizonte,
se fugaban.
El sol, se perdía contra los muros
en una callejuela
de  mala vida
ardiente
Y una mujer vieja y enferma, que se arrastraba
en una memoria pálida
de la agonía.
Hacia en el que ahí pasaba
nacer un gemido
La  muerte ahí , era la libertad
Una alegría.

sábado, 17 de septiembre de 2011

El enfoque socio cultural del aprendizaje de Vygotsky


La distinción básica entre las tres grandes corrientes (conductismo, cognitivismo y constructivismo) radica en la forma en que se concibe el conocimiento. Para el conductismo, el conocimiento consiste fundamentalmente en una respuesta pasiva y automática a factores o estímulos externos que se encuentran en el ambiente. El cognitivismo considera el conocimiento básicamente como representaciones simbólicas en la mente de los individuos. El constructivismo, cómo el término lo sugiere, concibe al conocimiento como algo que se construye, algo que cada individuo elabora a través de un proceso de aprendizaje.
Para el constructivismo, el conocimiento no es algo fijo y objetivo, sino algo que se construye y, por consiguiente, es una
elaboración individual relativa y cambiante.
Con frecuencia, el constructivismo también se considera una teoría cognitiva, puesto que postula la existencia de procesos mentales internos, a diferencia de las corrientes conductistas que no la consideran.
El supuesto fundamental del constructivismo es que los seres humanos construyen, a través de la experiencia, su propio conocimiento y no simplemente reciben la información procesada para comprenderla y usarla de inmediato; es necesario crear modelos mentales que puedan ser cambiados, amplificados, reconstruidos y acomodarlos a nuevas situaciones.
El constructivismo es una teoría del aprendizaje que se basa en el supuesto de que los seres humanos construyen su propia concepción de la realidad y del mundo en que viven.
Cada uno de nosotros genera su propio conocimiento, sus propias reglas y modelos mentales con los que damos sentido y significado a nuestras experiencias y acciones. El aprendizaje, dicho en forma simple, es el proceso de ajustar nuestras estructuras mentales para interpretar y relacionarnos con el ambiente. Desde esta perspectiva, el aprender se convierte en la búsqueda de sentidos y la construcción de significados. Es por consiguiente, un proceso de construcción y generación, no de memorizar y repetir información.
El constructivismo, al igual que el conductismo y el cognitivismo, presenta una gran variedad de formas. La principal y más general clasificación es la que considera dos tipos de teorías: las teorías con orientación cognitiva o psicológica y las teorías con orientación social. De las primeras, el máximo exponente es Piaget y de las segundas es Vygotsky.
2. El enfoque sociocultural.
Lev Semionovich Vygotsky (1896-1934) es considerado el precursor del constructivismo social. A partir de él, se han desarrollado diversas concepciones sociales sobre el aprendizaje. Algunas de ellas amplían o modifican algunos de sus postulados, pero la esencia del enfoque constructivista social permanece. Lo fundamental del enfoque de Vygotsky consiste en considerar al individuo como el resultado del proceso histórico y social donde el lenguaje desempeña un papel esencial. Para Vygotsky, el conocimiento es un proceso de interacción entre el sujeto y el medio, pero el medio entendido social y culturalmente, no solamente físico, como lo considera primordialmente Piaget.
En Vygotsky, cinco conceptos son fundamentales: las funciones mentales, las habilidades psicológicas, la zona de desarrollo próximo, las herramientas psicológicas y la mediación. En este sentido, se explica cada uno de estos conceptos.
3. Funciones mentales.
Para Vygotsky existen dos tipos de funciones mentales: las inferiores y las superiores. Las funciones mentales inferiores son aquellas con las que nacemos, son las funciones naturales y están determinadas genéticamente. El comportamiento derivado de las funciones mentales inferiores es limitado; está condicionado por lo que podemos hacer.
Las funciones mentales inferiores nos limitan en nuestro comportamiento a una reacción o respuesta al ambiente, (Aquí puede verse una crítica adelantada al conductismo). La conducta es impulsiva.
Las funciones mentales superiores se adquieren y se desarrollan a través de la interacción social. Puesto que el individuo se encuentra en una sociedad específica con una cultura concreta, Las funciones mentales superiores están determinadas por la forma de ser de esa sociedad: Las funciones mentales superiores son mediadas culturalmente. El comportamiento derivado de Las funciones mentales superiores esta abierto a mayores posibilidades. El conocimiento es resultado de la interacción social; en la interacción con los demás adquirimos conciencia de nosotros, aprendemos el uso de los símbolos que, a su vez, nos permiten pensar en formas cada vez más complejas. Para Vygotsky, a mayor interacción social, mayor conocimiento, más posibilidades de actuar, más robustas funciones mentales.
De acuerdo con esta perspectiva, el ser humano es ante todo un ser cultural y esto es lo que establece la diferencia entre el ser humano y otro tipo de seres vivientes, incluyendo los primates. El punto central de esta distinción entre funciones mentales inferiores y superiores es que el individuo no se relaciona únicamente en forma directa con su ambiente, sino también a través de y mediante la interacción con los demás individuos. La psicología propiamente humana es un producto mediado por la cultura. Podría decirse que somos porque los demás son. En cierto sentido, somos lo que los demás son.
4. Habilidades psicológicas.
Para Vygotsky, las funciones mentales superiores se desarrollan y aparecen en dos momentos. En un primer momento, las habilidades psicológicas o funciones mentales superiores se manifiestan en el ámbito social y, en un segundo momento, en el ámbito individual. La atención, la memoria, la formulación de conceptos son primero un fenómeno social y después, progresivamente, se transforman en una propiedad del individuo. Cada función mental superior, primero es social, es decir primero es interpsicológica y después es individual, personal, es decir, intrapsicológica.
Cuando un niño llora porque algo le duele, expresa dolor y esta expresión solamente es una función mental inferior, es una reacción al ambiente. Cuando el niño llora para llamar la atención ya es una forma de comunicación, pero esta comunicación sólo se da en la interacción con los demás; en ese momento, se trata ya de una función mental superior interpsicológica, pues sólo es posible como comunicación con los demás. En un segundo momento, el llanto se vuelve intencional y, entonces, el niño lo usa como instrumento para comunicarse. El niño, con base en la interacción, posee ya un instrumento para comunicarse; se trata ya de una función mental superior o las habilidad psicológica propia, personal, dentro de su mente, intrapsicológica.
Esta separación o distinción entre habilidades interpsicológicas y habilidades intrapsicológicas y el paso de las primeras a las segundas es el concepto de interiorización. En último término, el desarrollo del individuo llega a su plenitud en la medida en que se apropia, hace suyo, interioriza las habilidades interpsicológicas. En un primer momento, dependen de los otros; en un segundo momento, a través de la interiorización, el individuo adquiere la posibilidad de actuar por si mismo y de asumir la responsabilidad de su actuar. Desde este punto de vista, el proceso de interiorización es fundamental en el desarrollo: lo interpsicológico se vuelve intrapsicológico.
5. Zona de desarrollo próximo.
En el paso de una habilidad interpsicológica a una habilidad intrapsicológica los demás juegan un papel importante. Para que el llanto tenga sentido y significado, se requiere que el padre o la madre presten atención a ese llanto. La posibilidad o potencial que los individuos tienen para ir desarrollando las habilidades psicológicas en un primer momento dependen de los demás. Este potencial de desarrollo mediante la interacción con los demás es llamado por Vygotsky zona de desarrollo próximo.
Desde esta perspectiva, la zona de desarrollo próximo es la posibilidad de los individuos de aprender en el ambiente social, en la interacción con los demás. Nuestro conocimiento y al experiencia de los demás es lo que posibilita el aprendizaje; consiguientemente, mientras mas rica y frecuente sea la interacción con los demás, nuestro conocimiento será más rico y amplio. La zona de desarrollo próximo, consecuentemente, está determinada socialmente. Aprendemos con la ayuda de los demás, aprendemos en el ámbito de la interacción social y esta interacción social como posibilidad de aprendizaje es la zona de desarrollo próximo.
Inicialmente las personas (maestros, padres o compañeros) que interactuan con el estudiante son las que, en cierto sentido, son responsables de que el individuo aprende. En esta etapa, se dice que el individuo está en su zona de desarrollo próximo. Gradualmente, el individuo asumirá la responsabilidad de construir su conocimiento y guiar su propio comportamiento. Tal vez una forma de expresar de manera simple el concepto de zona de desarrollo próximo es decir que ésta consiste en la etapa de máxima potencialidad de aprendizaje con la ayuda de los demás. La zona de desarrollo próximo puede verse como una etapa de desarrollo del individuo, del ser humano, donde se la máxima posibilidad de aprendizaje.
Así el nivel de desarrollo de las habilidades interpsicológicas depende del nivel interacción social. El nivel de desarrollo y aprendizaje que el individuo puede alcanzar con la ayuda, guía o colaboración de los adultos o de sus compañeros siempre será mayor que el nivel que pueda alcanzar por si sólo, por lo tanto el desarrollo cognitivo completo requiere de la interacción social.
6. Herramientas psicológicas.
En términos de Vygotsky, las funciones mentales superiores se adquieren en la interacción social, en la zona de desarrollo próximo. Pero ahora podemos preguntar, ¿Cómo se da esa interacción social? ¿ Que es lo que hace posible que pasemos de las funciones mentales inferiores a las funciones mentales superiores? ¿Qué es lo que hace posible que pasemos de las habilidades interpsicológicas a las habilidades intrapsicológicas? ¿Qué es lo que hace que aprendamos, que construyamos el conocimiento?. La respuesta a estas preguntas es la siguiente: los símbolos, las obras de arte, la escritura, los diagramas, los mapas, los dibujos, los signos, los sistemas numéricos, en una palabra, las herramientas psicológicas.
Las herramientas psicológicas son el puente entre las funciones mentales inferiores y las funciones mentales superiores y, dentro de estas, el puente entre las habilidades interpsicológicas (sociales) y las intrapsicológicas (personales). Las herramientas psicológicas median nuestros pensamientos, sentimientos y conductas. Nuestra capacidad de pensar, sentir y actuar depende de las herramientas psicológicas que usamos para desarrollar esas funciones mentales superiores, ya sean interpsicológicas o intrapsicológicas.
Tal vez la herramienta psicológica más importante es el lenguaje. Inicialmente, usamos el lenguaje como medio de comunicación entre los individuos en las interacciones sociales. Progresivamente, el lenguaje se convierte en una habilidad intrapsicológica y por consiguiente, en una herramienta con la que pensamos y controlamos nuestro propio comportamiento.
El lenguaje es la herramienta que posibilita el cobrar conciencia de uno mismo y el ejercitar el control voluntario de nuestras acciones. Ya no imitamos simplemente la conducta de lo demás, ya no reaccionamos simplemente al ambiente, con el lenguaje ya tenemos la posibilidad de afirmar o negar, lo cual indica que el individuo tiene conciencia de lo que es, y que actúa con voluntad propia. En ese momento empezamos a ser distintos y diferentes de los objetos y de los demás. Nuestras funciones mentales inferiores ceden a las funciones mentales superiores; y las habilidades interpsicológicas dan lugar a las habilidades intrapsicológicas. En resumen a través de el lenguaje conocemos, nos desarrollamos y creamos nuestra realidad.
El lenguaje es la forma primaria de interacción con los adultos, y por lo tanto, es la herramienta psicológica con la que el individuo se apropia de la riqueza del conocimiento, desde esta perspectiva, el aprendizaje es el proceso por el que las personas se apropian del contenido, y al mismo tiempo, de las herramientas del pensamiento.
7. La mediación.
Cuando nacemos, solamente tenemos funciones mentales inferiores, las funciones mentales superiores todavía no están desarrolladas, a través con la interacción con los demás, vamos aprendiendo, y al ir aprendiendo, vamos desarrollando nuestras funciones mentales superiores, algo completamente diferente de lo que recibimos genéticamente por herencia, ahora bien, lo que aprendemos depende de las herramientas psicológicas que tenemos, y a su vez, las herramientas psicológicas dependen de la cultura en que vivimos, consiguientemente, nuestros pensamientos, nuestras experiencias, nuestras intenciones y nuestras acciones están culturalmente mediadas.
La cultura proporciona las orientaciones que estructuran el comportamiento de los individuos, lo que los seres humanos percibimos como deseable o no deseable depende del ambiente, de la cultura a la que pertenecemos, de la sociedad de la cual somos parte.
En palabras de Vygotsky, el hecho central de su psicología es el hecho de la mediación.
El ser humano, en cuanto sujeto que conoce, no tiene acceso directo a los objetos; el acceso es mediado a través de las herramientas psicológicas, de que dispone, y el conocimiento se adquiere, se construye, a través de la interacción con los demás mediada por la cultura, desarrollada histórica y socialmente.
Para Vygotsky, la cultura es el determinante primario del desarrollo individual. Los seres humanos somos los únicos que creamos cultura y es en ella donde nos desarrollamos, y a través de la cultura, los individuos adquieren el contenido de su pensamiento, el conocimiento; más aún, la cultura es la que nos proporciona los medios para adquirir el conocimiento. La cultura nos dice que pensar y cómo pensar; nos da el conocimiento y la forma de construir ese conocimiento, por esta razón, Vygotsky sostiene que el aprendizaje es mediado.
Aplicaciones.
De los elementos teóricos de Vygotsky, pueden deducirse diversas aplicaciones concretas en la educación, enumeraremos brevemente algunas de ellas:
· Puesto que el conocimiento se construye socialmente, es conveniente que los planes y programas de estudio estén diseñados de tal manera que incluyan en forma sistemática la interacción social, no sólo entre alumnos y profesor, sino entre alumnos y comunidad.
· La zona de desarrollo próximo, que es la posibilidad de aprender con el apoyo de los demás, es fundamental en los primeros años del individuo, pero no se agota con la infancia; siempre hay posibilidades de crear condiciones para ayudar a los alumnos en su aprendizaje y desarrollo.
· Si el conocimiento es construido a partir de la experiencia, es conveniente introducir en los procesos educativos el mayor número de estas; debe irse más allá de la explicación del pizarrón y acetato, e incluir actividades de laboratorio, experimentación y solución de problemas; el ambiente de aprendizaje tiene mayor relevancia que la explicación o mera transmisión de información.
· Si el aprendizaje o construcción del conocimiento se da en la interacción social, la enseñanza, en la medida de lo posible, debe situarse en un ambiente real, en situaciones significativas.
· El diálogo entendido como intercambio activo entre locutores es básico en el aprendizaje; desde esta perspectiva, el estudio colaborativo en grupos y equipos de trabajo debe fomentarse; es importante proporcionar a los alumnos oportunidades de participación en discusiones de alto nivel sobre el contenido de la asignatura.
· El aprendizaje es un proceso activo en el que se experimenta, se cometen errores, se buscan soluciones; la información es importante, pero es más la forma en que se presenta y la función que juega la experiencia del alumno y del estudiante.
· En el aprendizaje o la construcción de los conocimientos, la búsqueda, la indagación, la exploración, la investigación y la solución de problemas pueden jugar un papel importante.
Abel Romo Pedraza

Elogio de amor

Por lejos que me remonte en el recuerdo de mis amores, me es difícil hablar de ellos. Esta exaltación más allá del erotismo es dicha exorbitante tanto como puro sufrimiento: la una y el otro hacen que las palabras cobren pasión. Imposible, inadecuado, en seguida alusivo cuando querríamos que fuese muy directo, el lenguaje amoroso es un vuelo de metáforas: es literatura. Singular, no lo admito más que en primera persona. Sin embargo, de lo que les voy a hablar aquí es de una especie de filosofía amorosa. Pues ¿qué es el psicoanálisis sino una búsqueda infinita de renacimientos, a través de la experiencia de amor que recomienza para ser desplazada, renovada y, si no exteriorizada, al menos recogida e instalada en el corazón de la vida ulterior del analizado como condición propicia para su renovación perpetua, para su no-muerte?
Confieso que el destino particular de mis amores (¿debería decir de mi propia vulnerabilidad escondida tras una máscara de prevención?) agrava este desfallecimiento de mi discurso ante la espiral .de sexualidad e ideales entremezclados que es la experiencia amorosa. Y me hace preferir, antes que el encantamiento lírico o la descripción psico pornográfica, el lenguaje algo histórico del después. ¿Es aquí también donde se recoge el silencio (amoroso) del analista?
Pero no hay que entender estas palabras sólo como una precaución, una retirada o un miedo a quemarse. De hecho el sentimiento de haber tenido que desperdiciar, cuando no que sacrificar, deseos y aspiraciones, en el amor, ¿no es acaso el precio que debemos pagar por la violencia de nuestras pasiones hacia el otro? Desenfreno que puede llegar hasta el crimen del amado, el amor que llamamos loco se compagina sin embargo muy bien con una lucidez aguda, súper yoica, feroz, aunque es el único que puede, provisionalmente, interrumpirla. Himno a la entrega total al otro, este amor es también, y de una manera casi igualmente explícita, un himno a la capacidad narcisista a la que puedo incluso sacrificarlo, sacrificarme.
Si insisto en el crisol de contradicciones y equívocos que es el amor - a la vez infinito del sentido y eclipse del sentido - es porque me permite no morir asfixiada bajo el fárrago de falsos pretextos y compromisos que nos ofrece la neurosis en grupo o en pareja. Así es como lo mantengo en mi oído para no adormilarme con las penas e inquietudes de mis psicoanalizados, para hacer estallar, por el contrario, un riesgo de muerte, un riesgo de vida. Así es como se revela en el ir y venir de la connotación metafórica. En efecto, en el transporte amoroso, los límites de las propias identidades se pierden a la vez que se difumina la precisión de la referencia y del sentido del discurso amoroso (sobre el que Barthes ha escrito tan elegantemente los Fragmentos ). ¿Hablamos de la misma cosa cuando hablamos de amor? ¿Y de qué cosa? La prueba amorosa es una puesta a prueba del lenguaje. de su carácter unívoco, de su poder referencial y comunicativo.
Kristeva



La semiótica ciencia critica y/o critica de la ciencia, el intento de aportar algo al estatuto epistemológico de la semiótica. ( la misión imposible); es un estatuto que precisamente no se quiere muy claro, fijo o limitado, lo podríamos entender como un cruce entre las ciencias, con una dinámica que resultante de un proceso teórico siempre en marcha, la semiótica no puede tener un estatuto de ciencia y mucho menos como siendo “ la ciencia”.
La relación de la lingüística con la semiología estudio iniciado por Saussure y luego por Barthes, me hace cuestionar si es posible pensar la semiótica como una producción de “ modelos” a partir del modelo inicial (lingüístico) lo que pasa es que son las grandes unidades del discurso ( Barthes) que la llevan a utilizar modelos lógicos y matemáticos. Así que es no solo modelo pero también la misma teoría de la concepción de modelos. Nunca llega a desaguar como río que se pierde en las arenas de la playa y nunca llega al mar, o sea que nunca pasa de teoría a conocimiento. Se le puede hacer una critica pero nunca llega a SER.
Es aquí el punto de encuentro con la teoría Marxista relativamente a la ciencia.
Es una poiesis, un proceso transformador que el sueño realiza sobre “el pensamiento de sueño”. Para luego llegar a lo que es el contenido del sueño.
Freud, y su discurso psicoanalítico, es un complemento a la semiótica  que continua a ser una teoría y una metodología que Julia Kristeva usa en sus apuntes a la semiótica de la producción literaria. ( Semiótica de novela o de la poesia).
La formulación del social como una forma de producción, aun que no tenga una perspectiva verdaderamente materialista , enguanto valor. Considerar el texto como una practica trans lingüística, una practica semiótica, al proyectarlo en un espacio ( la escena de la escrita ) al haber comunicación existe una producción de sentido ( aquí el sentido es un intercambio , un trueque de valores y de sentidos)  es este que puede ser obyecto de analice, lo qu ele precede no se mide ni se representa, como tal no hay obyecto, solo una posibilidad. Es un ir y venir dialéctico entre la teoría y el modelo.
En la novela el texto es un texto cerrado, donde se cruzan la escrita ( el texto y el discurso) y el “habla” ( la narración ).
El signo caracterizado por la abertura a la interpretación , a la ambivalencia, por el desvío y trasgresión, negando la exclusividad y admitiendo la alteridad.
Kristeva refiere los conceptos de monologo y dialogo a la ambivalencia. El “dialogismo” que es inherente a la propia lenguaje.
¿Negamos la distinción entre “discurso y “ historia de Benveniste?
Suponiendo la intervención del locutor en la narrativa y una orientación hacia el otro,  la diferencia entre novela monológica y novela dialógica esta en lo que llamaríamos “ manifestación textual”.
Con todo esto quiero dejara que en mi opinión Kristeva no tiene las ideas muy bien estructuradas, sus viajes ala filosofía oriental , la imprecisión que se puedo reflejar en mi texto, son muestra de contradicciones en la filosofía de Kristeva, que no acabo de poder entender.