jueves, 13 de octubre de 2011

La angustia del “Prêt-à-porter”

La angustia se sirve para la cena, gris, todo es gris. Es una angustia provocada por la descomposición, de una sociedad corrompida por el vicio , por la ambición, mediocridad , y por el dinero.

En cada gran ciudad hay un microcosmo provinciano y  mesquino.

Cada individuo esta comprometido con una determinada orden social en que el parecer es mas importe que ser.  Le llamamos vivir hacia la galería.

Es el mundo donde las apariencias definen los hombres. Ahí, es aun mas notoria la distancia entre las distintas clases sociales, en sus referencias socio culturales aprendidas desde la infancia. Las ultimas modas del “Prêt-à-porter”, y los movimientos fashion , por mas que le pueda sorprender están connotados con las clases menos favorecidas.

La verdad es que en el mundo de los privilegiados, los cuentos acaban siempre bien, los cuentos de los desfavorecidos acaba bien si tienen que comer, una cama para dormir y un techo que los guarde de la intemperie.

En el urbano/provinciano se usa como que una mascara , ser pobre es un estigma, y se dan a la fuga en la ilusión de otras vidas, que no son las suyas.

Se mascaran como las prostitutas de lujo, o se evaden de lo real a través del futbol o de unas copas con los amigos.

Nada es mas angustiante que vivir en una ciudad , donde se abren todos los conflictos existenciales. Las relaciones son monólogos, en que los contrincantes ( uno y otro, u uno y uno mismo) no hacen mas que medir fuerzas de estatus social. En los actos sociales, esta burguesía caduca, de riqueza de hoja lata,  mas bien clase desfavorecida, son como que un terreno de batalla donde se acusan hieren y humillan mutuamente. Este es el discurso social de los urbanitas.

Es la segregación por el dinero. Que se mantiene dentro de las ilusiones de tener lo que no se tiene.

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