jueves, 10 de noviembre de 2011

La in-cultura, los politicos rancios y caducados


Lo primero es dejar claro que el concepto de vanguardia cultural no es un concepto estático, ni una verdad absoluta.
La vanguardia cultural implica una visión dialéctica, siempre relativa,  como actividad artística “poiesis”  con consecuencias estéticas-éticas, socio – culturales y  hablando en un formato mas actual , creativa-comunicativa que redunda actualmente en una relación productiva – consumible ( sociedad de consumo).
Esta actividad productiva del hombre , creativa , no permite adjetivos es tan solo una función histórica. La proyección de nuevos conceptos futuristas, como si de un acelerador del tiempo se tratara.
Escribir o comunicar es modelar la vida , ser vanguardia, hablando de un posible futuro.
Son vanguardias creativas y al mismo tiempo políticas. Cuando está presente la opresión y la fuerza , existe de alguna forma un escisión entre las vanguardias políticas y las literarias.
E estalinismo y el franquismo son bien referencia de esas formulaciones históricas de las vanguardias.

“No existe arte revolucionaria sin forma revolucionaria”  , Maiakovski

En cualquier de los casos , la negación del acceso libre a la información al mismo tiempo que de la represión económica y social, son el enemigo de la vanguardia literaria creativa.

Cuando estas en una sociedad en que la literatura no puede reflejar la sociedad y un sentir social se genera el conflicto entre la vanguardia literaria y la vanguardia política.
El resultado es una creatividad dirigida al consumo, una aberración del arte.

La creatividad no es ni un lujo ni un adorno, es un estar presente en la construcción y organización histórica de las sociedades.

Aun que no exista consenso relativamente a estos conceptos, siempre la vanguardia literaria esta relacionada con la vanguardia política mas aun ideológica. Cuando el discurso ideológico es rancio y caducado, se distancia de la vanguardia creativa y resulta en el silencio de la creación. No existe una militancia cultural ni siquiera una militancia ideológica, gana el paradojo de la in-cultura.

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