martes, 29 de noviembre de 2011

Ser intelectual, no es escribir textos criptografiados


Algunos en su ansiedad de ser intelectuales, hacen de la escrita un criptograma indescifrable. Lo hacen de tal forma, que los lectores llegan a dudar de su capacidad intelectual.
Para mi leer igual que escribir es mas que todo un placer.  Alimentar el espirito de palabras es como escuchar una melodía y el acto un desbordamiento de alegría. Las palabras se orientan hacia la inteligencia de la misma forma que hacia la sensibilidad. Nada prohíbe que la escrita lo sea para todos, sin nunca dejar de ser inteligente, y resultado de vivencias y conocimientos que se mezclan y son en si mismo existencia.
En cada uno existen conflictos, un desafío del tiempo, en cada uno bloqueos, que se superan en las palabras. El secreto, es no dejar que te supere el tiempo y pasar por el indemne, siempre con 38 años. Vivir luego de mucho vivir, es superar las contingencias y todo lo que es efémero, es ser siempre presente en las palabras pensando en un futuro que es ya.
Ser testigo del tiempo, es tener urgencia sin estrés , fuera de la tecnocracia , la permisividad y sin dejarse arrollar por las horas de punta. Estar atento, muchas veces satírico, pero siempre inteligente, saber hacer la síntesis entre lo transitorio y permanente, lo eterno.
Ser testigo al mismo tiempo, de un ser dolido de la vida pero con la claridad necesaria para asimilarla, superando las contradicciones es tener dioses en los ojos, y escribir con la transparencia de las aguas de los arroyos.

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