jueves, 17 de noviembre de 2011

Un yo, prófugo de las convenciones sociales


Escribir es muchas veces escuchar un mundo instintivo, que se manifiesta en el sentido mas escondido de las palabras, prófugo de las convenciones sociales que le oprimen.
Con excepciones, los textos no son mas que rutas en viajes interiores, en la búsqueda de un yo, verdaderamente original, que no se dejo corromper por hechos civilizacionales.
En el momento de la creación, el real es tan solo un símbolo , un punto de referencia, encerrado sobre si mismo , esta un yo normalmente en soledad, que vive en un mundo que no le entiende y que le aparta.
Sus verdades son verdades no contaminadas, por la fuerza del consciente, son verdades del onírico, de la poesía.
En la prosa son juegos psicológicos, donde los personajes son arquetipos , símbolos dramatizados.
El mundo exterior es como que una moldura, un escenario, donde cada personaje representa el simbolismo de cada actor. En ellas tenemos siempre presente el individuo que se fuga a las convenciones, la mascara , el papel del personaje, el doble de si mismo, y del autor.
Dentro de mi sale un yo que se sienta en el sofá, para que le mire enguanto representa un rol, que no es el suyo.

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