jueves, 1 de diciembre de 2011

El manto de nieve crujía a sus pasos, como que dolorido


La fuente escupía lagrimas de cristal, se la podía ver desde la ventana llorando. Ella se despertaba, bajaba las escaleras, y le buscaba entre los árboles. De la mano de la mañana que pálida le abrazaba, deambulaba por el jardín. El manto de nieve crujía a sus pasos, como que dolorido dejando marcas visibles al pasar. Del camino solo venia una flauta triste, que lloraba canciones de llantos susurrando con el viento. Del príncipe azul, solo el recuerdo soñado y permanecía esperando.
La espera.
Igual que por las noches ella , bajo la luna, desmayaba en el sentimiento de la espera de quien nunca llega.
Solo silencios.
Así es la espera , silencios inmensos por los caminos helados en mañanas y madrugadas donde nada le calienta.
De la luna , solo tiene la esperanza que un día pueda ver su otro lado. Y así pasan las lunas, sin llegadas, y ella se muere vieja de tanto esperar.

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