jueves, 26 de enero de 2012

El tiempo, ese sin vergüenza despechado y cruel


La intemporalidad, en el texto solo existe temporalidad para los personajes que ahí viven, el texto en si mismo es intemporal.

El que vive en una gran ciudad o muy atareado, joven “ con toda una vida por delante”  no vive el tiempo, no tiene la percepción de que el tiempo pasa por ellos silenciosamente sin que nadie le haga caso y sin hacer caso de nosotros. El tiempo es como una nube que pasa alto, silenciosa a la que no prestamos atención ni nos dedica ningún momento, hasta que un día despertamos para el tiempo, y sorprendidos llegamos ala conclusión de que se ha distanciado y todo el pasado lo vemos lejano, es una vida tan solo de recuerdos. Así sorprendidos, es con una mezcla de ternura, tristeza y alegría que asumimos, que estamos mayores. Es el momento inevitable de la tomada de consciencia de que el tiempo ya paso por nosotros , se distanció y nos toca vivir el presente con mas detenimiento , porque el tiempo paso a ser una constante preocupación, porque hemos constatado que es finito y limitado. Un bien precioso que hay que gestionar con cuidado sin perder una única oportunidad de ser feliz o hacer feliz  a alguien.
Hemos perdido mucho tiempo en la espera, las espera del amante que no viene o llega tarde, en fin la espera. La espera es el intervalo del tiempo, el tiempo parado. Es en este tiempo que se da la confrontación del pasado con el presente, y se vive el tiempo revivido, que también es tiempo, es en el tiempo parado que se da el retroceso de la consciencia.
Es una historia que cuenta algo que acabó de pasar, el presentimiento de lo que va a pasar, o la reviviscencia del pasado, eso es revivir ese momento, cuando hablo de alguien que ha muerto , cuento la historia desde la vida, del presente hacia un pasado, una siempre presente referencia temporal.
El tiempo en la literatura nos recuerda nuestro tiempo y lo importante que significa para aquel que ya no tiene tiempo.

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