viernes, 20 de abril de 2012

Las mujeres que no aman a los hombres. UN TRANSTORNO DE PERSONALIDAD versión 2.0

Babi descansaba tranquila en su casa, saboreando la vitoria, lo tenía todo y su plan había salido perfecto. Aun que el hecho de que Juan le hubiera sorprendido en el bar, presentándole su prometida, le hubiera hecho pupa. Pero que mas daba, lo que hay más son hombres disponibles para ligues, y para pasar un buen rato. No pensaba asumir ninguna relación y no le convenía meterse en nada serio, había aguantado un casamiento mas de veinte años, las tareas domesticas y las responsabilidades sociales de una pareja, y lo que quería ahora es gozar de la vida. Tenia el hombre que le interesaba para todo eso, casado que nunca le exigiría nada ya que no tenia nada para dar, tenia como ella su vida organizada, una familia que no le molestaba y una libertad que le permitía unas escapadas, era lo que le convenía. Para cualquier ataque a su libertad, siempre tenia la disculpa perfecta, tengo un hijo y es mi responsabilidad cuidarle, para todo siempre usó la cuartada perfecta, tengo un hijo. Para la pensión, “tengo un hijo” para cualquier tentativa que le hicieran asumir una responsabilidad, “tengo un hijo” era una herramienta multi funciones que siempre le guardaba la espalda de cualquier ataque. Las escapadas las haría cuando su hijo estuviera a cargo temporalmente de su padre, y lo demás tiempo a pasarlo bien.
Tenia siempre presente una angustia, que asomaba cuando conocía una pareja o sencillamente la veía en la tele, y podía ver lo cuanto enamorados estaban. Unos sentimientos que ella desconocía, y que sabía que existían porque los adivinaba en cada pareja que se paseaba de la mano por las calles. El cariño y la ternura de verdad, no la suya fingida, con la intención de obtener algo de alguien a quien pretendía usar para alguna finalidad, de la cual se avergonzaría cualquiera. El método cleenex, les limpiaba los mocos para luego echarlos al basurero más cercano. Era cuando sentía pena de si misma, se miraba al espejo y no se gustaba. No podía nunca asumir una relación, no por nada específico que no fuera superable, pero porque inconscientemente sabía que era ridículo, se sentía incapaz de amar, amaba la naturaleza, los niños del tercer mundo, y sin esfuerzo el universo, pero eso era gratis y bien visto socialmente, pero nunca amaría a nadie mas que a si misma en su intimidad. Todo era una técnica: Tener una relación en secreto era una técnica, exigía mucho de imaginación y de trabajo, tener sexo que fuera satisfactorio para ella, tenía su técnica, abstraerse del otro y usarlo como uno instrumento mas, era una técnica. Todo era una técnica y una inversión en su futuro próximo, nada dependía propiamente de un estado emocional más que la vitoria del reto de conquistar. Luego le surgían las depresiones, una tremenda soledad, se anclaba a alguien próximo para superarlas y cuando superadas tiraba adelante hasta la próxima crisis, dejando la victima por innecesaria, había cumplido su función.
(Nota de este escritor de culebrón: todo esto es resultante DE UN TRANSTORNO DE PERSONALIDAD que mas adelante retomaremos)

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