sábado, 21 de abril de 2012

Las mujeres que no aman a los hombres. Un hombre misógino

Ares la observó desde lejos. Objetivamente, como un científico contemplaría un fenómeno físico interesante que quisiera explicar, y que supiera de su peligrosidad, casi radioactiva. Incluso desde esa distancia, que siempre mantenía, sabia que era una mujer peligrosa, fría, calculadora y con un aspecto físico que la podía definir como una mujer atractiva. Un perfil aristocrático. Unos rasgos angulosos, casi de acuerdo con su personalidad, nada en ella era  suave, ni sus ojos que escondía tras unas gafas de intelectual de los años sesenta, una mirada fría inexpresiva. Ella quería ser tan dura como lo parecía, cual seria su debilidad? Pensaba Ares entretenido en su observación. Quería ver  esos ojos por última vez, antes de aplastarla en su sed de venganza, y la forma de hacerlo era lo que estaba pensando, quería verlos como el espejo del miedo, cuando entendiera que había sido atrapada, seria entonces que se le llenarían de miedo, porque entendería la verdad y cuando ella entendiera la verdad, y sufriera su venganza él se habría liberado. Ella pensaba que él no podía tocarla. Acaso pensaba en ello alguna vez? En la posibilidad de que se vengara ? Del mal que le había provocado? No lo sabía. Pero antes de que acabara todo esto, y recuperara su hijo, alejándole de su ex mujer y acercándole a él, pensaría en el hombre que había desafiado, le tendría miedo y sentiría la fuerza de su venganza. Y eso sería lo que le daría mayor satisfacción. (Un pensamiento y una conducta de rasgos psicóticos por parte de Ares) Ahora, no era el momento de dejar trasparecer ningún tipo de emoción, tenia que disimular hábilmente su excitación, su rabia, su ira.
Una última mirada. La miró, aunque no la veía. Continuaba en sus pensamientos, romperé esa seguridad poco a poco, y una vez que tenga abierto una brecha en ella, la desmantelare emocionalmente, la ahogaré en sus lágrimas. ( todos estos pensamientos son misóginos) Seré el espectador, de su destruición, la apretujare con mis ataques a su personalidad, luego la soltaré, la dejare para que piense que tiene una posibilidad de salir adelante, de que tiene una esperanza, y finalmente la destrozaré, esa será mi venganza. Volvió a centrar su atención a la gente que tenia presente en su salón, había llegado el momento de poner manos a la obra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario