martes, 22 de mayo de 2012

Lo que descubrimos cuando nos enfrentamos a nuestra propia enfermedad


Un hombre al enfrentarse a su propia enfermedad descubre matices en los valores sociales y en las formas de conducta de su entorno y de las suyas. Descubre que lo que lo que hoy le parecía excepcional en el mundo era lo que antes le parecía normal y sencillo.
El hombre común es un hombre excepcional , sendo su excepcionalidad la normalidad no la excepción a un regla. Por mas que le sorprenda esta frase, el hombre excepcional de que hablamos cuando enfermo, cambia su comportamiento, su forma de estar en el mundo.
Están de igual forma afectados dos hombres en que uno esta enfermo de un cáncer y otro de una enfermedad mental. En los dos casos , este hombre enfermo mira al mundo desde una perspectiva distinta a otro que esta sano. En este texto no me interesa su enfermedad pero si la forma como esta contribuí a una distinta visión del mundo. Sea la enfermedad física o psíquica esta se determina una forma de vida, la forma como entiende el mundo y lo vive, esta vivencia se transforma en un método de conocimiento con resultados sorprendentes.
Es para el mismo paciente una forma de ver el mundo distinta e inédita, desde lo insólito de las relaciones sociales decurrentes de su estado, caminando en senderos hasta ese momento para el ocultos.
Los ruidos, los olores, el cambio de sus costumbres y de la organización de su vida hacen con que los recuerdos del pasado en que estaba sano y las vivencias que reportan a ese pasado le den una tranquilidad que hasta ese momento no valoraba.
Esas conductas, a que nos referimos, son conductas dado su estado como enfermo, aceptadas con normalidad por su entorno y mas concretamente para la sociedad, ya que no representan para ella ningún signo de peligro, son asumidas y aceptables por si.
Todos en su momento tenemos este tipo de comportamiento, lo que nos hace aceptar el comportamiento del otro que los sufre por su enfermedad.
Todo lo que era para nosotros asumido como incuestionable, en el momento de compartir una enfermedad de alguien , pasa a serlo y nos lleva aceptar con normalidad las conductas mas sorprendentes, todo y cada uno de nosotros ahora mismo o alguna vez hemos sido enfermos de algo y sabemos que la tolerancia a estos comportamientos es parte de un contracto social  que mantenemos con los enfermos , nosotros mismos.

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