martes, 17 de julio de 2012

El retorno al útero es cultura.


Psicoanálisis el “YO” y la escrita.

El interés de la literatura y de los críticos literarios  por la psicoanálisis surgió desde la convicción de que existe una analogía entre la expresión estética e el  inconsciente, el sueño,  el olvido de lo que nos daña psicológicamente “la sublimación”, finalmente lo que llamaríamos una conducta “anormal”, a que Freud denominaba psicopatología  de la vida cotidiana.
Kenneth Burke, precursor del análisis literario por la psicología del inconsciente, constata que gran parte de lo que son las “imágenes poéticas” escapan al control del consciente del escritor y que nada mas efectivo para capturar ese mensaje oculto que el psicoanalices.
Las relaciones entre las letras (o, en general, el arte) y el psicoanálisis son evidentes. El núcleo del pensamiento freudiano, la famosa interpretación de los sueños, no es en absoluto una asimilación de la poesía a los conductos normales del inconsciente, pero una asimilación del simbolismo de los sueños como una praxis poética. El sueño como un modelo del inconciente como si se tratara de una producción semi onírica de lo poético.
El revivir de los sueños en la escrita  no es la "poesía", pero si el proceso poético, el “trabajo de los sueños”, seria la forma mas cercana de traducir el significado de la expresión de Freud “Traumarbeit“ (el" trabajo del sueño "). En Freud podemos encontrar varios ensayos dedicados a la creación estética (plástico o verbal), hace falta guardar las distancias entre la producción literaria o plástica en el campo de los sueños y la manifestación de una neurosis.
La principal diferencia es la intencionalidad, y el desarrollo del discurso como discurso social conectado al  sistema semiótico, que difiere en un aspecto crucial del sueño, presente en la sociabilidad de sus signos. Al concebir el arte como un fenómeno expresivo no significa de ninguna manera destruir su sentido, no sólo productivo como social.
Cuando Freud presento su trabajo a la Sociedad Psicoanalítica, Víctor Tausk le elogió considerando su aportación como una ruptura en la historia de la critica literaria, pero resalto que aun que presentara una lectura psicoanalítica del arte, quiso dejar claro que existía una autonomía del arte frente a lo patológico, “no tenemos el derecho de colocar  la neurosis en primer plano en la producción artística" ni son en absoluto consecuentes.
Al hablar de Dostoievski, hace referencia al neurótico y las artes creativas, no quiere decir que la figura del novelista se identifique con el neurótico, entre el escritor Dostoievski, con un cuadro de “pseudo-epilepsia histérica y masoquista” que acompaña el jugador compulsivo, dejo bien claro que si bien es cierto que el creador se nutre de sus neurosis, también es cierto que existe mas allá de ellas.
Según Freud, la génesis del proceso artístico no se agota en una regresión a etapas “primitivas” de la vida psíquica, ni en factores dominantes de desvíos  de la vida psíquica del artista. Si podemos afirmar que el artista es casi siempre infantil, inmaduro eso no hace de el un neurótico, ni el neurótico hace el artista.
El neurótico es, por definición, en opinión de la psicoanálisis, el producto de una mente truncada en su desarrollo del libido, artista y neurótico comparten su condición regresiva, pero el artista regresa por sublimación a su condición de creativo y hombre social “cultura”. La regresión del creador , “Ernst Kris (psicología del ego)”, es parcial y temporal, en una palabra, es controlada. Es como si fuera una herramienta de creatividad, su regresión, como viaje creativa, lo que le hace distinto del neurótico, un esclavo del pasado (Freud) o de ausencia de su propio pasado "falta del pasado” (Lacan). En el artista, la regresión es sublimatoria. Para tener clara la diferencia entre artista y neurótico hace falta saber que el neurótico no es tan solo alguien que no logró madurar psicológicamente, pero también es el que no puede sublimar de forma exitosa sus impulsos y frustraciones.
La sublimación es un acto social, positivo.
Normalmente podríamos confundir los conceptos de cultura y sublimación y presentarlos como acto propio del acto cultural, un devenir cultura. El hombre, animal condenado a la insaciabilidad de sus pulsiones, siempre busca una completa satisfacción, satisfacción esa  que  sólo experimentó durante la intrauterina. Mas precisamente podríamos afirmar que la cultura no es mas que e resultado de la nostalgia del hombre al vientre materno, así lo definen los psicoanalistas de corte antropológico.
Aun que el escritor artista, hacedor de cultura, tenga ese perfil solitario , egocéntrico, no deja de producir un discurso eminentemente social, “cultura” que son expresión de los vínculos de sublimación resultado del a regresión, mientras que los aislados neuróticos viven en un pasado eterno, los hacedores de arte , son eminentemente sociales, no tan solo por la semiótica y el carácter de sus signos, sino por su propia función socio-biológica.
Por y a partir de la psicoanalice podemos no tan solo ahondar el conocimiento del artista, pero también releer lo que expresa su obra, sublimación de un estado regresivo, el retorno al útero es cultura.

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