domingo, 8 de julio de 2012

Las neuronas de nueva formación en el hipocampo su desarrollo y mantenimiento y los trastornos degenerativos y el "quimiocerebro".


Las neuronas de nueva formación en el hipocampo su desarrollo y mantenimiento y los trastornos degenerativos y el "quimiocerebro".

El aprendizaje que requiere esfuerzo puede también ayudar a algunos pacientes en la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia. Los esfuerzos realizados para aprender algo difícil ayudan a preservar las neuronas recién establecidas. Ya se han publicado trabajos en los que han comprobado los beneficios que este tipo de esfuerzo produce en sus pacientes. Y se han dado cuenta de que los pacientes que son capaces de involucrarse de lleno en actividades exigentes desde el punto de vista cognitivo pueden frenar el avance de esta enfermedad que les roba la mente.
La combinación de actividad cognitiva con antidepresivos o con actividad física revierte el deterioro causado por la enfermedad de Alzheimer aun que no de forma absoluta ya que mata a muchas otras células cerebrales, no sólo a las nuevas. Pero podría darse el caso de que ese tipo de actividades frenase el deterioro cognitivo en las personas que padecen trastornos degenerativos y quizás en todos nosotros, a medida que envejecemos.
Qué ocurriría en humanos que no produjeran neuronas nuevas en el hipocampo? La medicina moderna nos aporta una población de sujetos con estas características: los pacientes sometidos a un tratamiento farmacológico sistémico (quimioterapia) contra el cáncer. AI igual que el tratamiento con MAM, la quimioterapia interrumpe la división celular que resulta imprescindible para la generación de células nuevas. Por tanto, quizá no sea una mera coincidencia el hecho de que los pacientes que se han sometido a quimioterapia se quejen con frecuencia de problemas de aprendizaje o memoria, un síndrome al que en algunas ocasiones se denomina "quimiocerebro" .
Las personas sometidas a quimioterapia se desenvuelven bastante bien en la mayoría de las situaciones. Se visten, van a trabajar, cocinan, se relacionan con los amigos y la familia; siguen con su vida. Lo cual tiene sentido. A tenor de los resultados obtenidos con animales de laboratorio, no deberíamos esperar carencias profundas o persistentes en las funciones cognitivas básicas. Más bien deberíamos esperar déficits selectivos en procesos de aprendizaje de mayor complejidad (el tipo de procesos que suponen un reto para todo el mundo como, por ejemplo, ejercicios multitarea que implican la realización de diversas actividades al tiempo que se intenta asimilar una información nueva).
Para averiguar si la neurogénesis desempeña alguna función en el aprendizaje humano, se requieren métodos no invasivos que permitan detectar en el cerebro neuronas nuevas y métodos reversibles para impedir la maduración de las células durante el proceso de aprendizaje. Se están desarrollando los primeros; los segundos es probable que tarden un tiempo.
Mas supongamos por un momento que disponer de un suministro de neuronas nuevas listas para actuar ayuda a mantener la agilidad mental de nuestro cerebro. En ese caso, ¿podría utilizarse la neurogénesis para prevenir o tratar las enfermedades cognitivas?
Consideremos la enfermedad de Alzheimer. En este trastorno, la degeneración de las neuronas del hipocampo provoca una pérdida progresiva de la memoria y de la capacidad de aprendizaje. Quienes lo padecen siguen produciendo neuronas nuevas, pero parece que muchas de ellas no sobreviven para convertirse en células maduras. Es posible que en esos individuos los procesos de neurogénesis y maduración neuronal estén dañados. O quizá las nuevas células no sobreviven porque la enfermedad merma la capacidad de aprender.
Con todo, algunos descubrimientos resultan esperanzadores, al menos para quienes se encuentran en las primeras etapas de la demencia. Estudios realizados en personas y animales (Tracey J. Shors) sugieren que el ejercicio aeróbico y otras actividades sencillas impulsan la generación de nuevas neuronas. Además, se ha descubierto que los antidepresivos son potentes moduladores de la neurogénesis. Cierto estudio realizado en 2007 demostró que el tratamiento crónico con antidepresivos mejoraba las actividades cotidianas y el funcionamiento global en pacientes con la enfermedad de Alzheimer, un indicio, al menos, de que este tipo de terapia podría promover la producción y la supervivencia de neuronas nuevas.
(Tracey J. Shors)

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